El universo se extiende sobre nuestras cabezas, miles de colores, de gamas, de estrellas, de planetas inalcanzables… una imagen del pasado, una sombra… Y sin embargo se plasma tan real, tan verdadero. Hay una suave brisa, esa brisa que se extiende sobre tu pequeña isla flotante, simple y a la vez compleja. Solo puedo divisar el color gris de las losas del suelo… pero… ¿para qué más? Hay un inmenso universo como cúpula de tu pequeño mundo. Bajé la mirada del cielo, me costó apartar los ojos de aquella maravillosa imagen que me habías regalado… y la posé en ti, sentado en el suelo con decenas de cartas esparcidas por las losas, no podía ver tu rostro oculto entre tus oscuros cabellos ondulados, pero sabías que estaba allí, siempre lo supiste, desde que me invitaste a entrar en tu isla flotante. Levantaste la vista, fijaste tus ojos castaños en los míos, sentí la energía, sentí el placer de una sola mirada y tu boca se abrió:
_ ¿Quieres jugar a las cartas conmigo? Si lo haces de dejaré un mensaje revelador…
(No, no dejes más mensajes reveladores en mi almohada.)
Ara
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