jueves, 23 de julio de 2009

Rape me

Rape me
Rape me, my friend
Rape me
Rape me again
am i the only one.
am i the Only one...
Hate me
Do it and do it again
Waste me
Rape me, my friend
am i the only one.
am i the Only one...
My favorite inside source
I'll kiss your open sores
I appreciate your concern
You're gonna stink and burn
Rape me
Rape me, my friend
Rape me
Rape me, again
am i the only one?
am i the Only one?
Rape me!
Rape me!

Rape me, Nirvana

(Je ne peux pas dire mieux)



martes, 21 de julio de 2009

Claustrofobia

Claustrofóbicas palabras se estallan contra mi cráneo abierto, mientras los sesos no paran de palpitar como un corazón. Es la esencia de la vida, estoy viva, viva… y el cerebro sigue ahí, sobre mi cabeza palpitando, puedo notarlo, noto como la masa se mueve, casi parece un órgano ajeno al resto de mi cuerpo. Alguien me dijo una vez que el cerebro es como un flan casero, y tenía razón, en su aparente viscosidad es como un flan, o como una gelatina, si das un par de golpecitos danza, danza con tus manos, una escena conmovedora, emotiva si me apuran. Cuando estaba sobre mi cama mirando el techo con el cerebro abierto, noté luces difuminadas que salían por mis ojos, y mi boca se abrió con un toque de idiotez, me entretuve. Me entretuve dibujando conejitos sobre el blanco del techo, dibujé largos prados verdes, dibujé figuras geométricas. Y mientras los minutos pasaban, mientras las horas pasaban observando el techo con los ojos abiertos, con la boca con un toque idiotez quise encontrar una respuesta lógica, pero lo único que pude encontrar fue un enorme interrogante, un enorme y majestuoso absurdo.

Ara

jueves, 16 de julio de 2009

Días cualquiera

Era uno de esos días cualquiera, en los que no sucede nada fuera de lo normal, con un amanecer normal, un despertar normal, un mediodía normal… uno de esos momentos en los que parecen confundirse los días, no sabes si hoy es hoy o ayer, si es lunes o viernes, simplemente el tiempo pasa pensando en lo mismo, con alguna leve variación. A primera hora miré el despertador, no quería levantarme, tenía esa extraña pesadez en el cuerpo, como un gran peso sobre mi espalda que no me dejaba poner los pies en el suelo. Tras un momento en el que traté de mentalizarme de que ya era hora de abrir los ojos, abrí la puerta y salí, sentí la necesidad de escapar de las cuatro paredes que en esencia forman mi casa, coger algo de aire, errar… Pero de lo que realmente tenía ganas era de cambiar la temática tan desgastada ya de mi cabeza, nunca pude imaginar que por ella rondaran los mismos pensamientos durante meses, años… Esa sensación de monotonía, rutina… iba sintiendo como carcome el cuerpo poco a poco del interior al exterior, y sin quererlo, se va creando un profundo sentimiento de apatía hacia el resto del mundo, las palabras que otros te envían suenan lejanas, imperceptibles. Sin quererlo no prestas atención porque esa pesadez de la que antes hablaba ocupa casi la totalidad de tus sentidos. Estaba claro que necesitaba un cambio, me vestí sin pararme demasiado en comprobar si la camisa pegaba con los pantalones o con las pulseras, nunca me han importado demasiado esa clase de “problemas”. Caminé durante horas, buscando sin buscar, esperando sin esperar.

Ara

miércoles, 15 de julio de 2009

Cuando estás enganchado tienes una única preocupacion, pillar, y cuando te desenganchas de pronto tienes que preocuparte de un montón de otras mierdas. No tengo dinero, no puede ponerme pedo. Tengo dinero, bebo demasiado. No consigo una piba, no hecho un polvo. Tengo una piba, demasiado agobio. Tienes que preocuparte de las facturas, de la comida, de algún puto equipo de fútbol que nunca gana. De las relaciones personales, y de todos las cosas que en realidad no importan cuando estás auténtica y sinceramente enganchado al caballo.

A veces pienso que la gente se hace yonqui sólo porque su subconsciente anhela un poco de silencio.


Trainspotting, Danny Boyle

martes, 7 de julio de 2009

Pablo Neruda


El día de los desventurados, el día pálido asoma
con un desgarrador olor frío, con sus fuerzas en gris,
sin cascabeles, goteando el alba por todas partes:
es un naufragio en el vacío, con un alrededor de llanto.

Porque se fue de tantos sitios la sombra húmeda, callada,
de tantas cavilaciones en vano, de tantos parajes terrestres
en donde debió ocupar hasta el designio de las raíces,
de tanta forma aguda que se defendía.

Yo lloro en medio de lo invadido, entre lo confuso,
entre el sabor creciente, poniendo el oído
en la pura circulación, en el aumento,
cediendo sin rumbo el paso a lo que arriba,
a lo que surge vestido de cadenas y claveles,
yo sueño, sobrellevando mis vestigios morales.

Nada hay de precipitado ni de alegre, ni de forma orgullosa,
todo aparece haciéndose con evidente pobreza,
la luz de la tierra sale de sus párpados
no como la campanada, sino más bien como las lágrimas:
el tejido del día, su lienzo débil,
sirve para una venda de enfermos, sirve para hacer señas
en una despedida, detrás de la ausencia:
es el color que sólo quiere reemplazar,
cubrir, tragar, vencer, hacer distancias.

Estoy solo entre materias desvencijadas,
la lluvia cae sobre mí, y se me parece,
se me parece con su desvarío, solitaria en el mundo muerto,
rechazada al caer, y sin forma obstinada.

(Amo a Pablo Neruda)

sábado, 4 de julio de 2009

Eres… eres un espécimen extraño, eres un ser fugaz,
eres un loco en un mundo de "cuerdos", te desvaneces.
Eres el humo violeta que danza con mi lengua,
el calor que resbala entre mis piernas,
la voz que susurra en mis oídos, las
palabras que aparecen bajo mi cuerpo dormido.
Eres lágrimas, eres risa,el incomprendido,
el amado, el odiado, el de múltiples caras, el
de un solo cuerpo.

Ara

jueves, 2 de julio de 2009

Rêve

El universo se extiende sobre nuestras cabezas, miles de colores, de gamas, de estrellas, de planetas inalcanzables… una imagen del pasado, una sombra… Y sin embargo se plasma tan real, tan verdadero. Hay una suave brisa, esa brisa que se extiende sobre tu pequeña isla flotante, simple y a la vez compleja. Solo puedo divisar el color gris de las losas del suelo… pero… ¿para qué más? Hay un inmenso universo como cúpula de tu pequeño mundo. Bajé la mirada del cielo, me costó apartar los ojos de aquella maravillosa imagen que me habías regalado… y la posé en ti, sentado en el suelo con decenas de cartas esparcidas por las losas, no podía ver tu rostro oculto entre tus oscuros cabellos ondulados, pero sabías que estaba allí, siempre lo supiste, desde que me invitaste a entrar en tu isla flotante. Levantaste la vista, fijaste tus ojos castaños en los míos, sentí la energía, sentí el placer de una sola mirada y tu boca se abrió:

_ ¿Quieres jugar a las cartas conmigo? Si lo haces de dejaré un mensaje revelador…


(No, no dejes más mensajes reveladores en mi almohada.)

Ara