Tal vez no sean una ni dos las respuestas que se esconden entre ráfaga y ráfaga, tal vez son cientos de posibilidades envueltas en papel transparente, quizás todo es un sueño que conectaba con otro sueño. Una mirada escondida en el subconsciente, una caricia fría y a la vez cálida. Una media sonrisa borrosa, un “te quiero” difuso. Un rápido salto en el tiempo que nos golpea con fuerza en la cara para dejarnos aturdidos durante meses. Ninguna posibilidad de conspiración tiene sentido, sólo las consecuencias de la a veces incomprensible naturaleza.
Ara
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