El decrépito estruendo de una roca al caer en un profundo hueco sin fondo. Es decrépito, es estruendo cuando no puede distinguir el tímpano un sonido, cuando no puede afirmar la mente la existencia del vacío, del maldito puto vacío. Y de entre los ojos un río, un mar que resbala por la tierra de las mejillas y desemboca en la hendidura de los labios gruesos y tibios. En una red roja se empaña el glóbulo blanco, mirando hacia el espejo una figura patética devuelve una sonrisa forzada. Tal vez en busca de una posición adecuada, un gesto adecuado, un perfil adecuado… Y piensa en una palabra… falacia.
Ara
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