Quiere poder sentir su piel más profundamente, más… Sentir la sangre caliente recorriendo el enorme circuito de venas y arterias. La misma idea gira una y otra vez, se retuerce por dentro, deforme. Y no tiene freno… tal vez debería encontrarlo, una señal de “stop”, una barrera invisible, un campo de fuerza que marque el límite. Miles de glóbulos rojos a toda velocidad impulsados por una brutal fuerza. Latidos fuertes y rápidos. Se expanden los bronquios. Se dispara la adrenalina. En sus mejillas rojas se lee el calor, se siente, lo acompañaba una mirada algo difusa, una sonrisa amistosa, un fugado suspiro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario