domingo, 17 de mayo de 2009

El frío de unas paredes vacías


Cuatro paredes, sólo cuatro paredes desnudas, pintadas con un sombrío color gris. Desconcierto… luego una profunda incertidumbre… tal vez uno de los sentimientos más dolorosos que pueda llegar a experimentar el hombre. Buscar preguntas que no tienen respuestas. No comprender qué es lo que te rodea. No saber quién eres o qué haces en un determinado lugar. En mi cabeza sólo se gesta una idea, huir, buscar la forma de escapar, aunque tenga que recurrir al método más cobarde. Las preguntas colapsan mis tímpanos. Me encojo replegando mis piernas fuertemente contra mi pecho en una esquina, tal vez inconscientemente quiera regresar a la calidez y la seguridad de un vientre materno, permanecer inmóvil, disfrutar del simple hecho de estar vivo, sumirme en un sueño constante, olvidar el olor a carne que entra por mis fosas nasales y que se impregna como un líquido pegajoso en cada losa, en cada ladrillo del cubículo donde me encuentro. Futuro pintado de blanco.

Ara

1 comentario:

  1. Me encantó este Alba! Me siento muy identificado :) aunque creo que todos nos hemos sentido así alguna vez... espero q t guesten los mios ^^ besitossss!!!

    ResponderEliminar